Estamos de acuerdo que sí cometió una falta de respeto hacia el pueblo mexicano pues no se puede jugar con algo tan patriótico como la bandera, pero no nos hagamos tarugos tampoco. La verdad es que ella no es la única que ha hecho lo mismo, y tal vez salga impune como aquellos. Recordemos el escándalo que provocaron Paulina Rubio, Irán Castillo y Thalía cuando decidieron usar la bandera como aderezo de una parcial o total desnudez, o cuando Luis Miguel la utilizara como contraportada de su disco "México en la piel" (Sí, Luis Miguel cometió el delito de cantar ranchero... pero bueno).
Ahora, cuando se juega con México en el extranjero, aquí se ofenden, se rasgan las vestiduras y exigen disculpas inmediatas. Casos hay muchos, desde asultos banales como cuando Mónica Naranjo insultó al público mexicano en Rolling Stone comparándose con Hernán Cortés o Tiziano Ferro diciendo que las mujeres mexicanas eran feas y tenían bigotes (aunque defendió a Salma Hayek), hasta asuntos más "serios".
Como cuando en "Top Gear" usaron un auto para burlarse de la cultura mexicana o en el "Big Brother" australiano le aventaron frijoles a la bandera, que por cierto, tenían los colores verde y rojo invertidos de acuerdo con su posición.
Está bien que uno como mexicano se indigne por algo que a todas luces es una ofensa, pero tampoco queramos hacernos los santitos, porque eso no nos queda. Sobre todo porque este lindo pueblo nuestro, la tan querida "raza de bronce", también tiene sus ratos de misoginia, homofobia y, hay que decirlo, xenofobia.
Ejemplos: ¿Hemos constatado que los gallegos son tan carentes de inteligencia que se ha inventado todo un catálogo de chistes a sus costillas? O lo peor, no hay comediante mexicano que no se burle, o de un gallego, estadounidense, chino, argentino... bueno, pónganle la nacionalidad que quieran.
Es más, como dijera Saúl Hernández, el vocalista de Caifanes, el peor enemigo de un mexicano es otro mexicano. Cuando alguien destaca en cualquier ámbito de la sociedad, nunca falta hacel que quiere demeritar lo conseguido diciendo que "se acostó con el jefe", o "dio mordida" o "usó sus atributos", etcétera.
También, si el triste fenómeno del bullying (que yo también sufrí) está creciendo, es en parte, porque nadie ha podido parar el hecho de ofender por el simple hecho de hacerlo. Ya los niños detestan a sus compañeros hasta porque tiene otro color de cabello, o de ojos, o porque tiene sobrepeso o está delgado, o porque usa lentes. Y lo peor es que nadie hace nada. es más, si nos fijamos, programas como "La rosa de Guadalupe" o "Como dice el dicho" parecen promotores del bullying en lugar de buscar una solución.
Podría extender el tema de muchas maneras, pero tampoco quiero aburrir. La reflexión es la siguiente: No mires la viga en el ojo ajeno, si no ves la pelusa en el propio. Sí, duele que un extranjero se burle de México, pero duele más cuando en México se burlas de otras nacionalidades y el dolor todavía es más insoportable cuando este odio se manifiesta entre nosotros mismos como mexicanos. Podrán estar de acuerdo o no conmigo, pero esto es lo que pienso.