martes, 3 de abril de 2012

Abascal estaría orgulloso

Una mala telenovela con un mensaje de odio hacia las mujeres.
Odio la telenovela "Por ella soy Eva". No solamente por ser un mal ejemplo de televisión del siglo XXI, sino porque da un mensaje terrible hacia la vulnerable y ya de por sí estúpida población mexicana. Es que de verdad todo es un mal conjunto, de personajes, libretos, escenografía, música, es una telenovela que incluso en los años 80 ó 90 estaría fuera de lugar.

¿De qué va? Un hombre mujeriego engaña a una mujer con tal de llevarse un buen proyecto para su trabajo en un importante emporio hotelero. La mujer se da cuenta del engaño y lo manda a volar. Él se enamora y decide contarle todo, pero un fraude millonario es cometido en su nombre y se ve forzado a huir. En el camino, sufre un accidente automovilístico en el cual lo dan por muerto. Pero tiene que limpiar su nombre y recuperar a su amada, así que decide adoptar una nueva identidad... y vestirse de mujer.

De entrada, es muy peligroso jugar a vestirse del sexo opuesto cuando en México todavía hay un marcado machismo y una misoginia galopante. Es cierto, las mujeres han conseguido ciertos derechos, pero todavía no pueden ser equiparadas con los mismos derechos de los hombres, sobre todo porque las mujeres a cargo de puestos políticos (o quienes aspiran a los mismos) y algunas feministas... pues viven pensando y existiendo como hombres.

Ahora bien, ¿cómo se les ocurre poner a un protagonista que se viste de mujer, cuando en este país los hombres que se visten de mujeres son señalados, burlados, vilipendiados y hasta asesinados? ¿De qué diablos se trata? Es un doble mensaje: 1) Si te portas mal como hombre, tu castigo debe ser comportarte como mujer; y 2) las mujeres no valen nada.

Lo peor del caso es que la gente no se da cuenta y habla maravillas de las actuaciones, sobre todo de Jaime Camil y Lucero, cuando en realidad es un proyecto monstruoso que atenta contra muchas libertades, y no sólo de las mujeres. Lo celebran, se les hace simpático y hasta risible que un hombre vea la valía de la mujer solamente por vestirse como ellas.
La mujer siempre ha sido humillada, y la televisión hace proyectos que celebra esta violencia, aunque no sea física.

Por que no sólo es el personaje de Camil: Jesús Ochoa interpretando a un jefe con aires completamente misóginos; Carlos de la Mota con dos mujeres, una le da el amor y otra el placer; Pablo Valentín celoso del éxito de su esposa (Tiaré Scanda) y la obliga a renunciar al trabajo para dedicarse al hogar; Marcelo Córdoba de villano mujeriego (peor que Camil); Manuel Ojeda odiando a su hija (Lucero) por haber sido madre soltera y tratando a su mujer (Leticia Perdigón) con la punta del pie... ¿Le sigo?

Aunque las mujeres tampoco ayudan mucho. ¿Qué tal los anuncios de English Lady, el famoso desodorante con feromonas que tiene como slogan "Domestícalos"? Esta clase de anuncios no sólo no dignifican a la mujer, sino que las convierte, al menos en pensamiento, en hombres. La violencia intrafamiliar está en aumento, y muchas veces esta violencia no tiene que ser física, sino de palabra, pensamiento, obra y hasta omisión (parafraseando a una oración muy famosa), y de verdad, no es posible que la televisión haga proyectos que celebren esta misoginia.

Este asunto me hizo recordar ese comentario emitido en el 2001 por el entonces secretario del Trabajo y Previsión Social, el hoy fallecido Carlos Abascal Carranza, en el sentido de que las mujeres deberían dedicarse a las labores del hogar y no hacer trabajos propios del sexo masculino. Si "Por ella soy Eva" se hubiese emitido en ese año, no hubiese significado más que la materialización de ese comentario. Bueno, ¿no resulta que hasta está casi beatificado?

Hoy Abascal ya no está entre nosotros, pero si viera un capítulo de esta telenovela, estaría orgulloso de haber sembrado una semilla de misoginia llamada "Por ella soy Eva", y luego que los mexicanos lo celebran como si fuera "Boardwalk Empire", pues no se vale, de verdad.

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