lunes, 30 de abril de 2012

Maldita Inocencia

Hoy fue 30 de abril, y muchos aprovecharon para volver a sacar a la luz sus fantasías infantiles reprimidas (y deprimentes). No faltó el programa de televisión que pusiera a sus conductores vestidos de niños, princesas de cuentos o (peor) superhéroes y en general, las redes sociales contribuyeron a la falsa nostalgia poniendo en las fotos de sus perfiles imágenes de cuando los sujetos en cuestión eran niños.

Pero yo no comparto para nada esa idiosincracia. A decir verdad, a diferencia de muchísimas personas, a mí me daría mucha tristeza volver a ser niño. Las causas son simples: no quiero volver a repetir los tristes tiempos en los que se me decía qué decir, qué hacer, cómo comportarme, cómo comer, cómo pensar, a quién amar y en quien creer y ser discriminado cuando me atrevía a romper esos moldes convencionales.

Estoy comenzando a sospechar que esa fue la causa de mi alto rendimiento académico. Como nadie quería jugar conmigo en los recreos, lejos de deprimirme, me fabriqué mi propio mundo. Inventaba mis propios juegos, me comía solo mi comía y optaba por los trabajos individuales, pues los trabajos en equipo los hacía cuando ya de plano no había remedio. Así, poco a poco fui convirtiendo a los estudios en un infalible escudo contra la sociedad que se atrevió a no ver todo lo que yo tenía en ese entonces.

Así me lo pasaba con mi familia. A mí nunca me enseñaron que yo podía tener una opinión propia, que podía escoger mi propia religión, y que los hombres podían amar no solamente a las mujeres. Cuando era niño, viví un mundo bastante monstruoso, en el cual nunca adquirí algún amigo y parece que me quedó el estigma.

Por eso, mientras muchos quieren volver a ser niños y volver a vivir esos momentos, pues la mera verdad yo no. Más bien, yo ya quisiera acabar de tajo con todo. Mi infancia es el equivalente al primer error cometido. Y vaya que sí han sido muchos los errores que he comentido. El día de mi nacimiento fue el inicio de toda una serie de catástrofes personales que acabaron en una mala elección de carrera, influida en sueños personales que nunca debieron haber salido a la luz, y un desempleo que ya pinta para ser perpetuo.

Se dice que los niños son los seres más felices del mundo por que son inocentes, puros y castos. ¡PUES MALDITA INOCENCIA!, y maldita porque no permite un pensamiento propio de las personas cuando alcanzan cierto grado de madurez. Maldita, porque permite manipulaciones masivas y los padres hacen de sus hijos lo que ellos quieren que sean sin darles la oportunidad de elegir. Maldita, porque todos en realidad quieren dejar esos años atrás para después agarrar una melancolía estúpida y querer revivir momentos que nunca debería volver.

Bueno, eso es lo que pienso, y si no están de acuerdo, tienen derecho a no estarlo, pero tampoco me insulten coo es su costumbre. esto es lo que pienso de este (patético) día y sobre la infancia.

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