lunes, 2 de abril de 2012

A dónde vamos a parar...

Siempre nos quejamos de que los jóvenes no tienen futuro en un país que envejece cada día más, que si los "ninis", que esto o lo otro, pero también el país no pone de su parte para poder darle cobijo mediante el estudio o el trabajo y evitar que terminen en la calle, o como parte de los grupos delictivos.
La UNAM es sólo un caso de que ya no hay cupo en las Universidades para sostener a tanto joven, quienes tienen que sobrevivir como pueden.

Esto lo comentamos por que se dio a conocer que más del 90% de los jóvenes que presentaron el examen de adimisión a la Universidad Nacional Autónoma de México no alcanzaron los aciertos suficientes para acceder a un lugar en la Máxima Casa de Estudios. Déjense el asunto de la preparación: si se asignaron poco más de once mil lugares, eso significa que más de 110 mil personas se quedaron sin oportunidad de entrar... al menos por el momento.

Así es, menos del 10% de los solicitantes se quedó con un lugar. Es triste, puesto que este es sólo un ejemplo de cómo hasta los centros educativos ya no tienen cupo para tantos jóvenes, lo que incumple con el derecho de todos a la educación.

Esta es la primera vez que muchos de estos jóvenes se van a topar con pared si se trata de querer cumplir sus ilusiones, pues además, estos tiempos ya no están como para esperar a cumplir sueños. El tiempo corre más rápido que nunca y aquí ya no se trata de "luchar para ver realidad mis anhelos", sino de "sobrevivir" a lo que sea.

Sí, sé que eso equivale a obtener una posición conformista, pero de por sí este país tiene más de la mitad de la población joven, o sea, que esto es apenas el principio del darwinismo social. Se está rechazando a una cantidad impresionante de una universidad, pero cuando los aceptados salgan y se enfrenten al mercado laboral, va a ser totalmente peor, puesto que la competencia por una plaza laboral será feroz.

¿Qué alternativas tienen para poder sobrevivir? Pocas. Entre pagar una universidad privada (la menos probable), hacer una carrera abierta en una universidad patito, estudiar y prepararse para una oportunidad más, o de plano ponerse a trabajar y abandonar para siempre el sueño de querer ser alguien en la vida. Tristemente, esta opción es la más socorrida, puesto que en este país, los 30 años equivale a la ancianidad laboral y es prácticamente imposible contratarse.

En este país se tiene la falsa creencia de que se lucha por sus jóvenes, y decimos falsa porque este pequeño panorama es una muestra de que ocurre completamente lo contrario, el país ya está echado a perder gracias a la gran falta de oportunidades. De ahí, que haya taxistas con licenciatura, obreros que podrían tener vivir de su carrera pero que no lo hacen, y por el otro lado, gente que no tiene las cualidades necesarias para triunfar, pero que se amparan bajo los oscuros vínculos del compadrazgo y del amiguismo (la corrupción, pues) y triunfan. Sí, la vida es injusta, pero hay veces que sólo puede funcionar de esta manera.

A dónde vamos a parar, porque los jóvenes tienen todas las de perder en un país como este...


No hay comentarios:

Publicar un comentario