martes, 27 de marzo de 2012

De proles y analfabetas

La pobre educación en México ha dado pie para que ciertas personas se den el lujo de insultar a la gente.
55 millones de pobres en México, de los cuales la gran mayoría ni siquiera ha completado su educación básica... es una cifra para alarmarse. Pero obviamente es algo sin importancia para los políticos, pues saben que tienen un amplio caldo de cultivo para poder hacer sus negocios ilícitos mediante promesas falsas y/o incumplidas. Y hay ocasiones en los que no pierden la oportunidad para humillar a la gente a la menor provocación.

La que dio la nota fue la candidata del Partido Acción Nacional al Gobierno del Distrito Federal, Isabel Miranda de Wallace, al tener una reunión con estudiantes de la Universidad Iberoamericana, al declarar que la delegación Iztapalapa tiene un alto índice de analfabetismo y por eso es bastión del Partido de la Revolución Democrática.

Por principio de cuentas, es una pena que la señora, antes digna del respeto de los ciudadanos por su lucha en contra del secuestro, haga dichos tan delicados como este. No sabemos si fue la euforia del momento o que alguien no le dijo que no debió haber dicho eso, pero prácticamente insultó a un sector importante de la población del territorio que está luchando por gobernar... Si hoy los insultó siendo candidata, ¿qué no hará siendo jefa de Gobierno?

Y eso de insultar a la gente por su bajo nivel educativo no es nuevo. Acuérdense del escandalazo (sic) de Enrique Peña Nieto y su desafortunado desliz con los libros en la Feria de la especialidad de Guadalajara, que derivó en que Nicole, una de sus hijas, se apasionó tanto, que se atrevió a escribir en Twitter lo siguiente (textual): “Un saludo a toda la bola de pendejos (sic), que forman parte de la prole y sólo critican a quien envidian”. 

Prole: aunque este término tiene connotación romana, y era usado para designar a los ciudadanos de clase más baja de aquel imperio, Karl Marx y Fredrich Engels lo retomaron para acuñar el término "proletariado" a aquel conjunto de trabajadores asalariados cuyas actividades se resumían a trabajar y tener hijos, aunque una de sus consecuencias fuera el no poder mejorar sus expectativas de vida.

Para otras personas, realmente el nivel de educación existente en México es realmente alarmante. Con un quinto año de primaria como nivel promedio, una media de lectura bastante deplorable (menos de un libro al año lee cada mexicano) y luego para que la gente no se interese por cultivarse intelectualmente hablando.

Seamos sinceros: no se trata de echarle la culpa a los demás, pero si se hubiese querido copiar un estilo de vida, definitivamente el estadounidense no era la mejor opción. La causa: está padeciendo cada vez más los mismos problemas y vicios que arrastra el nivel mexicano. 

Si nos ponemos a comparar países como Suecia, Dinamarca, Finlandia, Holanda o Noruega, tal vez no figuran en la lista dentro de los más ricos del mundo, pero sí en las que mejor nivel de vida tienen. Una de las razones para tal distinción es simple: hacer una verdadera y equitativa distribución de su riqueza, en la que la educación juega un papel muy importante. Por eso, allá casi no hay problemas con la intolerancia y ese tipo de cosas.

Es decir, mientras aquí los gobiernos se gastan millones de pesos para la visita de un jerarca católico, la educación en México se estanca cada vez más, lo que provoca que niños y jóvenes vean truncados sus proyectos de vida para trabajar desde edades tempranas y poder llevar algo de dinero para sus familias. Tal vez si se cambia eso, no hubiera documentales fallidos como "¡De panzazo!", un mal intento de culpar a los maestros de todo.

Para acabar pronto, en México la educación no vale nada, lo que da pie a que aquellos que nos gobiernan insulten a los más de 105 millones de personas que conformamos eso mal llamado "La Prole". Sí, somos analfabetas, y hasta las televisoras lo saben ¿No se acuerdan de "yo hago para televisión para jodidos"? Y si nadie protesta, pues menos vamos a salir de este embrollo.

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